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Anton Pinyol

Fulton y el poder de combinar letras

Autor
Anton Pinyol
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minutos de lectura

Empecemos con este nombre aleatorio que se me ocurrió: Fulton. Solo has leído el nombre. Nunca he oído hablar de Fulton. Pero piensa en Fulton y deja que tu cerebro comience a imaginar.

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Fulton, Fulton, Fulton...

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¿Cómo te imaginas a Fulton como empresa? ¿De dónde viene? ¿Empezó en Londres, Miami, Ámsterdam o Barcelona? ¿Es una marca tradicional o una empresa emergente? ¿Ve a Fulton como una empresa sofisticada o una marca de bajo coste? ¿Su comercio electrónico es poderoso? ¿Te gustaría ser Fultoner? ¿Tienes la aplicación Fulton? ¿Tu madre lleva un bolso Fulton? O conduces un Fulton rápido, te sientes en un sofá Fulton o comes ramen en el Fulton... quizás duermas en un colchón Fulton. O acabas de abrir una cuenta en las redes sociales de Fulton.

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Probablemente tengas la respuesta a algunas de estas preguntas. No sabes exactamente por qué, pero algunas respuestas son claras y sobre otras, tienes dudas. El nombre crea la cosa. Evoca. Crea asociaciones. Pinta una imagen en tu cerebro. Empieza una historia.

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Nombrar es una de las actividades más complejas a la hora de construir una marca, debido a su naturaleza estratégica y creativa.

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Nombrar es una de las actividades más complejas a la hora de construir una marca, debido a su naturaleza estratégica y creativa. Cuando creas un nombre nuevo, tienes el poder de establecer un marco en tu cerebro. Con solo combinar letras, generas un contexto a partir del cual iniciar una conversación. Combinando letras, colocas tu marca en un paisaje determinado, en un estado de ánimo determinado. ¿Qué marco quieres construir? ¿Qué historia quieres contar?

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Por cierto, visita www.fulton.com para comprobar si esto es lo que imaginabas.

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